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lunes, 20 de enero de 2014

OSIRIS-REx

Una empresa me habla y me dice
si deseo mandar un poema al espacio.
Es gratis? En efecto, responden; tienes
60 caracteres.

Medité la posibilidad sin que
la finalidad o el límite en la
forma me supieran a mierda de la NASA
o algún apoyo para aumentar el porcentaje
de seguidores de una cuenta virtual.

Mis 60 dígitos serían
como los de las otras
personas: menos
de la millonésima parte de un chip
incrustado en un satélite con rumbo
al asteroide Bennu.

¿Qué utilidad puede tener un poema
en el espacio?
Los poemas no mueren en el vacío
como los humanos pero igualmente
son inútiles.

miércoles, 15 de enero de 2014

Zagreo

Los carteros pocas
veces tienen la culpa
aunque las noticias
lleguen muy tarde.

Como la muerte de Gelman
que apareció con el sonido
primario de las aves manglares
que nunca llegan al centro

Un hombre muerto
escribe poemas
Muerto más por más
y más poemas
Se murió Gelman

Leo,  releo la noticia
y pienso en la hecatombe
de cien poetas latinoamericanos
como ofrenda al hermano Juan
Los primeros en alzar la mano
son los becarios del FONCA
sangre joven como aquellos
primeros becerros castrados
dedicados a Marte
Vendrán después los grandes nombres
a pedir ser decapitados para después
leer sus vísceras y descubrir la falta de hígado
designio mortal de nuestro destino

Murió Juan aunque la poesía ya
lo había matado antes
y todos nosotros seguimos engordando
esperando ser elegidos para morir por ego.

viernes, 10 de enero de 2014

Plus Noema

mi cuerpo
su frontera
nosso corpo
polar
a frontera
cuando te lluevo gotea

tu máscara
su frontera
una imagen
il est plus noema
tu m'aime
frontera

o corpo
as máscaras
tout l'air sans nube
nos miramos
transcurre

martes, 24 de diciembre de 2013

Mattháus

Hoy no podemos entrar a una sola casa
no escuchamos esa música fugitiva que nos deja
no te de doy de mi no me das de ti no nos dan
no les damos..................................................

Hay una línea de puntos suspensivos que
nos saltamos

No podremos disfrutar de aquella felicidad
encartuchada que se recibe en detonaciones
de azúcar, dinero y grasa

viernes, 20 de diciembre de 2013

Miserabile bastardo

Parkersón Mal de Parker
o sólo Parker

En la calle ese es mi nombre (o mi sombra).
Sono un miserabile barstardo

Todos los días mientras vago indescifrable
entre las anchas calles que desfiguran
los envases vacíos de caguama familiar
imagino que algún muerto toca jazz.

Un muerto alegre toma mi mano sucia
sin importar que soy nadie que nunca
he sido algo como escribía el emo de Pessoa.
Así que de pronto este escenario que mis
nervios no toleran se vuelven un tablero
donde Jim Hall detiene la lluvia, no pares de beber
me dice, no importa que los poemas y las historias
sobre bebedores sean tan comunes como estar
triste y escuchar azul en verde
entonces suspiro, al cerrar los ojos sólo escucho jazz,
un jazz intruso que me recuerda que nunca tendré
todos los sueños del mundo.


jueves, 19 de diciembre de 2013

La muerte de Sabina

En la adolescencia pensaba
que todas las letras de
Saúl hernández eras poemas:

Junta tu monstruo dolido con el mío
nunca me lleves a templos perdidos
¡Ay amor hazme creer que todo es verdad!

Defendí las canciones de Caifanes contra
los pendejos que escuchaban a Sabina;
luego, afortunadamente Sabina y todos
sus pendejos seguidores murieron con
la crisis española.

Después me enteré que el gran Caifan 
escribía sus letras drogado y pedo;
contagiado por el impulso me arrojé
y comencé a escribir esta mamada...

Así que ahora pienso en el talento, en el box y los pinches Caifanes
¡por qué drogado y pedo como estoy no puedo escribir
como si tuviera talento!
Las respuestas se agolpan con el hipo.


martes, 3 de diciembre de 2013

Jungen Dichter

Cuando cumplí veinte años
la poesía me desilusionó
al cruzar Av. Juárez,
escuché:
"hola qué tal, soy el chico de las poesías
tu fiel admirador aunque no me conocías".

Inmediatamente sentí vergüenza.

Me apenaba creer que las mujeres
a las que escribía pensarán eso,
me aterró verme como un estúpido
coro de bachata.
Imaginé a mis amigos, sobre todo al cacas,
mofándose de mí poniendo la canción sin parar.

Recordé a los románticos alemanes, tal vez
a ellos sí les hubiera gustados esa canción,
incluso Goethe debe tener algún verso similar,
pero a mi me avergüenza, me da nauseas pensar
la figura del poeta como un cantante de sexo-bachata,
caribeño y de nombre Romeo.

Noches después, consternado, leí a Holderlin:
An die jungen dichter.
Reparé en en dos brillantes versos que hablaban
sobre la maduración de la poesía y la devoción
poética como acto de supervivencia.

Esa noche no podía dormir pensando en mi falta de
devoción, que pasados los siglos entre la era
de Holderlin y la mía debía traducirse como convicción;
pude dormir sin embargo, al pensar que Holderlin no tuvo
la oportunidad de escuchar una bachata.